Dios envió a su hijo para que viviera como
nosotros, sufriera, padeciera y muriera por mí, por mis pecados y porque no.....
también por los tuyos. El cargó con todos ellos en la cruz y nos da la
oportunidad por medio de su sangre de lavarnos y redimirnos del pecado, lo único
que tenemos que hacer es el abrirle nuestro corazón y decirle: Creo en tí Sr.
Jesús, quiero que vengas y tomes el control de mi vida y mores para siempre en
mi corazón. y Creeme que tu vida cambia, No necesitas esperar a Diciembre para
recordar el nacimiento del niño Jesús. Él te acompañará siempre.
Que la cena, los regalos las piñatas y todo lo demás no sean tu verdadero
propósito en esta Navidad. Sino el recibir a Cristo en tu corazón. "Porque no
envió Dios a su hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea
salvo por él" (Jn. 3:17).
¡Que esta Navidad sea de bendición para tí y los tuyos!